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jueves, 4 de febrero de 2021

AL SOBRINO COSTALERO

 

AL SOBRINO COSTALERO


¡Ay! sobrino costalero

de la Virgen o del Señor

que con el caminar pausado

nos traes su bendición

tu te has ido primero pero no te vamos a abandonar

costalero marido, padre e hijo

todos te quisiéramos volver a abrazar te has llevado tus sandalias de esparto,

tu morcilla, la faja y el costalPuede ser una imagen de 3 personas y personas sonriendo

pero allí arriba nada de eso usarás

y en ese llevar silencioso

sólo se escucha el caminar

de suelas de esparto

por el empedrado resbalar

Sacrificio, silencio para rogar,

Recogimiento para recapacitar

Escuchando la "música celestial”

de los cimbreos que soportan los varales

"Chicota" tras "Chicotá".

¡Ay sobrino costalero!

eres el caminar del Señor

cuando va por nuestras calles

en busca de nuestro amor.

La Fe de los cristianos

le rezan desde el Corazón.

El Costalero es...

Sentimiento, dolor, sufrimiento, llanto...y como tu no hay ejemplo mejor

Ordena una voz ¡Al cielo! Con ella y todos al unisonó levantan el paso y lo mecen con devoción

Pero esta vez no fue el capataz, fue el mismo Dios quien dijo ¡Al cielo con él!

Y un grupo de ángeles al cielo lo llevó.

Y los paisanos ven pasar el paso otra vez,

No saben que debajo el ya no está,

Oyen gemir a los costaleros y se preguntan qué pasará

Es que el Salva ya no está, y grita el capataz

Y esta levantá por el Salva, que desde allí arriba nos ayudará.

El hijo no entiende que su padre no volverá

Pero desde ese lucero brillante lo amparará

Su mujer secará otra vez las lagrimas y esperará sin él ver otra chicota

Padres y hermanos verán, sin él debajo, las levantás

Cornetas y tambores no dejan de acompañar

hay un solo de corneta y a él se le brindará.

Las mujeres que te quisieron ven su féretro tras el cristal y gimen, y repiten, como alivia el suspirar y es que saben que tu mirar ya no verán

Adiós costalero, nadie te olvidara y allí junto a otros hermanos, tus vestigios reposarán

Sus compañeros de verde se preguntaran y este palé donde lo hemos de dejar, donde hay que reponer,  que no lo tengamos que volver a mover

 

viernes, 16 de diciembre de 2016

NUEVA NAVIDAD

Ya están más próximas estas fechas de la Navidad, que muchos han querido anunciárnoslas con encontrar la felicidad adquiriendo cosas, cosas simples, sencillas, superfluas, vánales, inservibles, inútiles, eso sí, muy bien envueltas y presentadas para así potenciar y basar la felicidad de estos días en el tener y no en el ser. Nuevamente nos alientan, incitan, animan, exhortan a tener más cosas sin que seamos conscientes de que también, en estas fechas, así se condena a los pobres a ser más pobres y no se les consiente que tengan ‘niveles de vida dignos’ y, menos aún, semejantes a los de quienes se pavonean y se jactan de estar al servicio de todos.
Vuelvo a escribir en estas fechas y no quiero omitir lo más obvio: que el llegar a estos días me depara una gran satisfacción, alegría, felicidad y esperanza en mi dilatado trayecto humano, que en estos tiempos pasados me ha zarandeado con idas y venidas a centros hospitalarios y acompañando momento a momento a quien prometí ser inseparable en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad. Parece que ya las dolencias están remitiendo y constatamos, más evidentemente, que pronto todo será pasado.
En el mundo en el que hoy vivimos, en el momento actual, con la velocidad con que se propagan las comunicaciones y la clasificación interesada de contenidos que realizan los medios, el mensaje que proclama la Navidad corre más que nunca el riesgo de ser mermado y limitado a algunos de sus aspectos secundarios, haciéndome sentir que me levanto con el más pavoroso de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta y sin embargo el vivir, el sentirme cerca de los míos, el poder y saber que se acerca la Navidad, reaviva en mi la esperanza y el deseo de que se reparta efusivamente, entre todas las personas, mi gratitud por haberme enseñado, ayudado, acompañado para saber percibir dónde ha nacido el Salvador.
Con esperanza deseo que constatemos que el Mesías, seguramente, habrá nacido a la otra parte de la verja, del muro, de las concertinas, de las alambradas. Al lado de los que se les priva de su dignidad humana, de lo que llamamos el Tercer Mundo o el Cuarto Mundo. Seguro que habrá nacido en alguna familia de inmigrantes, de exiliados, de víctimas inocentes de las guerras, de quienes han perdido a sus seres queridos en su éxodo hacia la libertad, en los campos de refugiados, en alguna casa de acogida para transeúntes, en los comedores sociales. O tal vez en alguna familia de palestinos, allí mismo en Belén, o en cualquier zona pobre y deprimida del mundo que gobiernan mandatarios que miran hacia otro lado, mientras hay seres humanos que sufre marginación, desamparo y falta de dignidad humana.
Mientras prosigo pensando y constatando donde ha nacido el Salvador, una vez más, un año más, deseo FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO a todos vosotros con esperanza y con una amplia sonrisa como el mejor adorno de la Navidad y porque una sonrisa y la esperanza ayudan a vivir.
Laudamus Deo