sábado, 4 de abril de 2020

A IVAN A LOS 45 AÑOS


Ya llevo unos días cavilando en escribirte como motivo de tu 45 cumpleaños, acontecido el pasado 31 de marzo.  Podría haberlo hecho antes, pero con lo que tenemos liado me pase el tiempo pensando a ver que te podía regalar y se me descuido lo de escribirte además, tú no eres muy adicto a la lectura y yo no soy  muy prolífero en escribir, pero bueno hoy lo hago con el mejor de los deseos. Nunca es tarde cuando la dicha es buena y para que tengas un grato recuerdo de tu 45 aniversario que a pesar de las circunstancias y a juzgar por las fotos,  lo pasaste muy bien y eso me alegra muchísimo a pesar de que yo me había hecho la idea de que lo celebraríamos juntos y ya ves, las condiciones nos han impuesto  esta situación.
Creo que puedo afirmar que, a lo largo de tú vida han sido más los cuadernos que has escrito con contenidos puramente académicos que los escritos con temas personales, quizás te ha resultado más fácil que lo personal lo escriban otros de ti y si ya una vez escribí sobre tu 40 aniversario, hoy me toca hacerlo, y lo hago con gusto porque 45 años ya son algo más importante, según mi parecer, en la vida de una persona. Además quiero y necesito destacar esa serie de valores y cualidades que te definen, que son cruciales en tu personalidad.
Resulta que tener 45 años expresa lo que es, tener 45 años. Una edad en la que eres lo bastante veterano con un gran espíritu lleno de juventud,  Joven, pero no lo suficiente como para quejarte. Es como ser el hermano mediano, pero en edades. A nadie más que a ti le impresiona que cumplas 45 ni piensa que sea nada del otro mundo. Espero que hasta hoy estés satisfecho y feliz de todo lo que has vivido. Sigue así, no te detengas ni cambies, la bondad que te caracteriza, la alegría que te distingue, la educación que sabes mostrar, el tesón, esfuerzo y constancia con que afrontas tus propósitos, siempre reflexivo y cercano con todos cuantos están a tu lado.
Iván te reitero mi felicitación y admiración, por tu gran humildad, tu ternura, tu persistencia, tu generosidad, tu entusiasmo, tu integridad, tu arrojo, tu disciplina, tu habilidad, tu simpatía, tu honestidad, tu voluntad, tu bondad y todos esos valores que se han ido afianzando y consolidando a lo largo de estos años de vida, gracias a tu ardor cotidiano y que hacen que cada día me sienta inmensamente orgulloso de ti, mi crack, mi campeón y te manifieste una vez más: Hijo MUCHAS FELICIDADES y te reitero QUE TE QUIERO MUCHÍSIMO

miércoles, 1 de abril de 2020

MI VIAJE



Una vez más, me acerque con tiempo a la estación,
Para tomar el tren tocado con mi morrión,
Liviano de equipaje,
Para emprender viaje.
Un tropel se arremolinaba bajo la marquesina,
y cerca de la cantina.
Andar, estar, o acoger a alguien en el andén
Forma parte de la historia del tren.
Para acoger o despedir se va a la estación,  
Llevando el bagaje
Del que parte de viaje, 
Eso es cosa de educación.
Inmerso en los recuerdos de lo vivido,
Y de todo lo que en ellos ha surgido,
Marché por el andén junto al tren, buscando mi vagón.
Desde el andén subí al estribo del coche, mientras oía las advertencias de adiós, más bien a modo de reflexión,
-ten cuidado con la maleta,
Decía una mujer inquieta.
No te pases de estación
Escribe  cuando llegues,
Aunque sea una tarjeta,
Que no esté inquieta,.
Avisaron de la salida, y todos por recelo a perder el tren,
 Corrían de un lugar a otro del andén.   
En el tren  expreso, que a mi sazón,
Raudo partiría de la estación.
Busqué con paz mi departamento,
Me adecue en mi asiento.
Chiflo la máquina un momento,
Se estremeció la sierpe férrea,
Y pronto oí el traqueteo sobre las vías
Con su rítmica monotonía.
En silencio contemplaba,
 A través de la ventanilla,
El sobrio paisaje que pasaba,
Las fincas, y campos con flechilla
Se asentaron los sujetos que en aquel éxodo,
Serian, Por unas horas mi compañía.
Un viajero ha corrido los visillos  de la ventanilla.
Y no pudo contemplar el paisaje,
 Lo cual me irrita y me da coraje-.
Me place ver los árboles pasar,
Los ríos, los montes, los cerros,
Los rebaños de ovejas y becerros.
Los arboles saturados de fruta,
 y Todo cuanto hay en la ruta
En un instante dado, cuando era ajeno de cuidado,
Como un pobre viajero fatigado
Se abrió la puerta del departamento,
Se encendió la luz del recinto
Y la voz de un educado empleado,
Indicó: los billetes por favor,
y uno por uno,  ofrecimos
Nuestra acreditación sin rubor.
Se despidió el educado empleado
Y me quede reflexivo y embelesado.
Llego la hora de la cena,
Las mesillas abatibles
del departamento,
son poco servibles.
Todos sacaron el bocadillo bien ligado
Nos expresamos, buen provecho y cada uno gastó
Lo que llevaba preparado, y entre bocado y bocado,
Y antes de beber,
 Se da a todos un trago,
Algo que  es muy  de agradecer.
un trago del  termo o de la bota
Hasta apurar la última gota.
Después de la fugaz colación,
Pensando en el bullicio de la estación
Intente descansar y dormir
Un viaje en tren se ha de vivir,
Para comprobar que es imposible dormir.
Y el expreso transita y camina
Por su roncar parece que sube una colina.
Por donde pasa, marca la vida de los del lugar
Ha pasado el exprés de las once hay que descansar,
Se apagan las luces de las casas y los vecinos
Se apresuran a los aposentos llegar. 
Se oye el chirriar de las ruedas, se reduce la celeridad
Se deduce que el expreso se va a parar.
Cuando el chirriar ha cesado el expreso se ha detenido
Sera en una estación, pero no se ve claridad
Se escucha el ajetreo de los que han acabado su recorrido.
De nuevola maquina lanza un gemido.
El vagón se ha estremecido y reanuda el recorrido.
Yo aún no me he dormido, no puedo ni leer,
Me siento laso, aburrido y no me puedo tender.
Viajo con la velocidad de la inercia,
Con nostalgia e impaciencia,
Y recapacitar es lo que ahora se tercia.
En el barrio anterior a la estación,
El expreso de las seis pita con gran estruendo,
 Despertando a la población. 
Ya Deseo llegar a mi estación.
La estación de enlace, de transbordo, de salida, de llegada, o partidas,
De espera, De despedidas.
Allí vagan los que esperan,
Aquellos de los que la inquietud se apodera.
 Se ven a los vigilantes,
A los mozos de cuerda,
A algunos pícaros y tunantes,
Los peculiares Vendedores ambulantes,
El personal de la estación,
y entre ellos, Algún oculto bribón.
Por la hora, de mi reloj pronto llegaré.
Nuevamente oigo el chirriar de las ruedas, se reduce la celeridad.
Se ve por la ventanilla claridad.
Ya ha amanecido
Ya voy a llegar sin aún haber dormido,
Voy serio y abatido.
Pero feliz, ya mi viaje ha concluido.