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lunes, 20 de noviembre de 2017

DIA UNIVERSAL DEL NIÑO

Hoy toca “decir” que es el día mundial de los niños porque el 20 de noviembre de 1959 se aprobó la Declaración de los Derechos del Niño por los miembros de la ONU. Aquel día por primera vez se reconocía y afirmaba la existencia de derechos específicos de los niños, así como la responsabilidad de los adultos hacia ellos. Transcribo esos derechos para que los podamos leer y reflexionar sobre ellos. Quizás esto nos permita constatar, una vez más, que lo escrito es maravilloso, pero que dista mucho de la realidad que viven los niños en el momento actual.
La Declaración de los Derechos del Niño establece diez principios:
  • 1. El derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión o nacionalidad.
  • 2. El derecho a tener una protección especial para el desarrollo físico, mental y social del niño.
  • 3. El derecho a un nombre y a una nacionalidad desde su nacimiento.
  • 4. El derecho a una alimentación, vivienda y atención médicos adecuados.
  • 5. El derecho a una educación y a un tratamiento especial para aquellos niños que sufren alguna discapacidad mental o física.  
  • 6. El derecho a la comprensión y al amor de los padres y de la sociedad.
  • 7. El derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita.
  • 8. El derecho a estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia.
  • 9. El derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación.
  • 10. El derecho a ser criado con un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos y hermandad universal.
La prensa informa de que un centro comercial celebra este día con actividades infantiles. Nada se sabe de cómo los centros escolares celebrarán este día y de que es preciso tener conciencia de los Derechos del Niño hoy y siempre. 
Son realmente escalofriantes las cifras de niños que mueren diariamente, de los que viven en extrema pobreza,  de los que son explotados laboralmente, de niños y adolescentes que están fuera de la escuela o van a ellas con hambre, de los que viven en países afectados por conflictos, desastres naturales, epidemias y otras emergencias. 
En nuestro país 1 de cada 3 niños vive en riesgo de pobreza o exclusión. Casi el 20% abandona prematuramente la escuela. En 2016 fueron víctimas de violencia 22.000 niños y niñas. Según las encuestas, en España, niños y niñas sienten una profunda desesperanza por su parte respecto al mundo que van a heredar, temen el acoso escolar, dudan de que tengan empleo el día de mañana, solo se ven protegidos por sus padres y no entienden  la degradación medio ambiental, el cambio climático, la corrupción, la no acogida de refugiados, la violencia en ocasiones, incluso en la familia.
La organizaciones que velan por los derechos de los niños y niñas como: UNICEF, Save The Children, Aldeas Infantiles SOS España, Plan Internacional, Infancia sin Fronteras, entre otras, están faltas de recursos para hacer frente a las necesidades de los niños y niñas y hacer de su actuación, de su entrega, de su trabajo, de su sueño una realidad de todos. 
Es preciso construir un mundo donde ningún niño y niña viva y vea profanados sus derechos y dignidad, que se termine con  todo esto, y se acabe porque nosotros, los que nos llamamos adultos maduros y responsables, convierta su indignación, sus temores en la actuación que permita devolverle a la infancia, lo que es suyo por derecho. No hay nada más feliz que la sonrisa de un niño, ni nada más amargo que verlos llorar.

miércoles, 20 de abril de 2011

UNA VEZ MÁS, SEMANA SANTA

Una vez más, la famosa Semana Santa transforma o parece que transforma el panorama nacional. Una vez más en las “vacaciones de primavera” parte de las gentes se arremolina en playas, ciudades y pueblos. Unos para “descansar” otros para distraerse, para holgar y las ciudades de arraigo procesional se echan a las calles para participar en unos festejos que arrancan, al parecer, en la época barroca y a raíz del Concilio de Trento, adquieren una enorme importancia, sobre todo en la Iglesia Católica
Las procesiones, expresión de la piedad popular son el eje y fundamento de la Semana Santa, festividad que se celebra el domingo siguiente a la primera luna llena del equinoccio de primavera en ciudades de norte a sur, de este a oeste que se funden en la tradición de muchos siglos de historia con una gran participación popular.
Una vez más, en el silencio de la noche, los cofrades, los nazarenos, los penitentes discurrirán, por callejuelas estrechas y empinadas o de origen medieval, sólo iluminadas con cirios y en un completo silencio en muestra de recogimiento, se inundan de olor a flores típicas de las procesiones: narcisos amarillos, jacintos morados, caléndulas anaranjadas, calas blancas, rosas y claveles rojos y blancos.
Una vez más, cuando “El Cachorro”, cruce el puente de Triana y los costaleros lo lleven por el Arco del Postigo sus cuatro candelabros de guardabrisas en las esquinas, los dos laterales, y sus cuatro faroles de plata iluminaran el atardecer del Viernes Santo mientras el silencio es profundo y el verlo causa un sentimiento confuso donde la emoción se nos escapa en una inteligible multiplicidad de sensaciones, que nos serenan y emocionan a la vez.
Una vez más, desde la jornada brillante del Domingo de Ramos y hasta que el sonido de los tambores y cornetas de la Procesión de la Resurrección se apaga con la retirada de este último cortejo procesional, los pueblos y ciudades se convierte en una simbiosis de religiosidad y bullicio, de tradición y actualidad, de pasado y presente, de presencia de blancos y azules, de caladiños, de “madruga”, de tamborradas, de saetas, de emoción contenida, de representaciones de la Pasión, de escaparate de obras de arte de escultores como Berruguete, Buss,i Gregorio Hernández, Gregorio Fernández, Juan de Mesa, Juan de Juni, Francisco Ruiz Gijón o Salcillo.
Una vez más, vivir la Semana Santa, para muchos, es una experiencia inolvidable que, quienes la sienten, la quieren repetir, tanto por lo que contemplan sus extasiados ojos, como por la estrecha vinculación que se establece con los lugareños, lazos que serán indisolubles a pesar del devenir ineludible de los tiempos.
Y mientras transcurren estos días, la niña en el seno materno, está en permanente crecimiento y desarrollo mientras que todos mantenemos la esperanza de verla nacer.