Ser padre me impulsa a decir que, sinceramente
me parece acertado tener un recuerdo “puntual” para el “padre”. Si,
posiblemente soy egoísta, pero también esa figura, incluso en la Biblia, a
veces, se muestra como un “ignorado” coincidiendo, tal vez, con el sentimiento
de quienes cumplen las obligaciones inherentes a su
paternidad. Cumplimiento que a veces se ve infravalorado, criticado, mermado o
llevado a término de forma poco satisfactoria a vista de los demás,
repercutiendo negativamente en quien sin tener experiencia, referentes, u otras
circunstancias son el cabeza de familia.
Desde corta edad viví sin el referente
paterno, su perdida, cuando aún era un niño, creo que marcó mi vida y tal vez
mi falta de guía, de esa persona que durante el tiempo que tuve a mi lado fue
un extraordinario padre y mi mejor maestro. Pero sea como fuere mi relación
paterna, he tenido y tengo presente que
soy padre y como tal, no me voy a valorar, no pienso enmarcarme en ninguna
categoría, (bueno, malo, responsable, irresponsable…). Tengo dos hijos, cuyo
nacimiento significó para mí un hito que me lleno de orgullo y felicidad, como
orgulloso y feliz me siento cada día de esos dos hijos por los que he velado,
velo y seguiré velando mientras mis facultades físicas me lo permitan.
A todos aquellos que lo son y a los
que están llamados a ello, deseo instar a que procuren no olvidar esa
responsabilidad que han adquirido o adquirirán, y que en un día como hoy
tendrán un detalle, una llamada telefónica o cualquier otra manifestación de
quienes siempre tiene en mente, los hijos.
A
todos los padres felicidades y siempre que os sea posible, disfrutar de
vuestros hijos.
Sin
palabras
LO QUE PIENSAN LOS HIJOS DE SU PADRE, SEGÚN LA EDAD
A los 4 años: Mi papá puede hacer de todo.
A los 5 años: Mi papá sabe muuuuucho.
A los 6 años: Mi papá es más inteligente que el tuyo.
A los 8 años: Mi papá no sabe casi nada.
A los 10 años: En la época en que papá creció, las cosas
seguramente eran distintas.
A los 12 años: Oh! bueno, claro, mi papá no sabe nada
de eso. es demasiado viejo para recordar su infancia.
A los 14 años: No le hagas caso a mi viejo...!es tan
anticuado!
A los 21 años: ¿Él? por favor, está fuera de onda sin
remedio.
A los 25 años: Papá sabe un poco de eso, pero no puede
ser de otra manera puesto que ya tiene taaantos años.
A los 30 años: Tal vez deberíamos preguntarle a papá
qué le parece. después de todo tiene mucha experiencia.
A los 35 años: No voy a hacer nada hasta no hablar con
papá.
A los 40 años: Me pregunto cómo habría manejado esto
mi papá. era muy inteligente y tenía tanta experiencia.
A los 50 años: Daría cualquier cosa porque papá
estuviera aquí para poder hablar de esto con él. Lástima que no valoré
antes lo inteligente que era. Podría haber aprendido tanto de
él.