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sábado, 22 de octubre de 2016

POR FIN CINCO AÑOS SIN ETA

Hace ya cinco años que el 20 de octubre se marcó en la historia de la humanidad por la muerte, en un ataque de los combatientes, del dictador libio Muamar Gadafi. En España, además de por esto, se recordará esta fecha por el anuncio del cese definitivo de actividad armada de la banda terrorista ETA, al tiempo que pedía a los gobiernos español y francés un "diálogo directo" con objeto de llegar a una solución de "las consecuencias del conflicto" que se vivía en nuestro país por la sin razón de un grupo terrorista falto de las más elementales normas de convivencia democrática y que, como cualquier régimen autocrático, intentaba imponer sus criterios con la más vil de las razones, la violencia. La primera víctima de ETA fue la niña Begoña Urroz, de 22 meses, que falleció abrasada el 27 de junio de 1960, por una bomba colocada en la estación de ferrocarril de Amara (Guipúzcoa) y la última el brigadier francés Jean Serge Nerin, de 52 años, padre de cuatro hijos y muerto el 16 de marzo de 2010 e n la localidad francesa de Dammarie-lès-Lys. Con esta última víctima se puso fin a los estos 53 años de existencia en los que la organización terrorista ETA que ha asesinado a 829 personas, ha secuestrado a 38 y ha dejado mutiladas y llenas de dolor a un número impreciso de seres humanos.
El 10 de enero del mismo año (2011) la organización terrorista hizo público un comunicado similar, pero imponiendo unas condiciones como contrapartida. Condiciones en las que exigía el fin de la acción policial y un referéndum sobre el futuro de Euskadi y que el gobierno no admitió. Esta actuación, la merma de activistas y el rechazo cada vez mayor de la sociedad posiblemente llevó a ETA a aprovechar el momento para emitir su proclama.Un mes después fuimos convocados a las urnas sin el temor a las armas, sin el miedo a la violencia, sin aprensión ni recelo como lo habíamos vivido en elecciones anteriores. Cinco años después lamento vivir el sentimiento de inmovilismo, de pasividad, limitarse a pedir que ETA anuncie la completa disolución, el desmantelamiento, la entrega de las armas sin que haya atisbo de acción por parte del parlamento ni del ejecutivo que, como en muchas ocasiones, parece invitar a que los demás muevan ficha sin sentarse frente al tablero.
No hay que olvidar ni pasar página simplemente, como el que pasa las páginas de una vulgar novela,  sin haber leído detenidamente las anteriores. Hay que manifestar  abiertamente  el reconocimiento del dolor a los deudos de todas las víctimas, de todos aquellos cuyas lágrimas han sido y son su mayor consuelo. A todos ellos deseo brindar con estas palabras  mi humilde reconocimiento, apoyo y solidaridad.
Hoy, después de cinco años en paz, en libertad, sin miedo, vuelvo a escribir: El perdón, la reconciliación, el final de este mal, seguro que llegará definitivamente si nuestras gargantas no enmudecen y nuestra mente no olvida el “basta ya” que con la emoción contenida, tantas veces públicamente o en privado hemos coreado.