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viernes, 9 de diciembre de 2016

EL INFORME PISA

Los resultados del informe PISA publicados hace unos días creo que permite tantas interpretaciones como granos tienen las arenas de la mar. Este informe es muy interesante y ofrece mucho material para la reflexión de toda la sociedad y no solo de la dedicada a la docencia. A mí me llama la atención que se haga un análisis de los resultados comparando  la diferencia entre los obtenidos en las diferentes comunidades autonómicas de nuestro país  y la repercusión que tiene sobre estos resultados el nivel sociocultural de cada una de estas comunidades, cuando cada día es más evidente la destrucción de la clase media sin analizar sus consecuencias y el empeño de los gobiernos de turno de hacer una reforma de la ley de educación, al parecer con la finalidad de desprestigiar las anteriores y jactarse de haber hecho algo por sus votantes.
Estos resultados no han de publicarse como si fuera el medallero olímpico que permite a unos alardear y a otros sentirse inferiores. No se pueden hacer debates radiofónicos o televisivos donde sólo parece que son válidas las aportaciones de personas relevantes de partidos políticos o de organizaciones sindicales y obviando la opinión de los docentes. Los partidos políticos hablan de su gestión, de sus objetivos, de sus inversiones en educación como si la inversión fuera lo prioritario y ya han olvidado los recortes que se han hecho en el sector de la educación. Recortes que afectan a infraestructuras, material y a la supresión del profesorado, a lo que se suma el desprestigio y la desautorización a que son sometidos por la sociedad.
Las organizaciones sindicales y, más en concreto, quienes son llamados a dar su opinión, son meros transmisores de un colectivo al que desconocen porque ellos no están en las aulas, no viven en contacto con los alumnos ni con las comunidades educativas a las que dicen representar. Generalmente basan su discurso en la diferencia entre escuela pública y concertada, volviendo a caer en los ya consabidos tópicos de las subvenciones como materia fundamental para la calidad de la enseñanza, si, es cierto, cuanto mejores son los medios mayores son los resultados, pero no es menos cierto que los medios, los recursos hay que saber y querer usarlos, teniendo presente que antes de mecanizarse, el alumno debe amueblar la mente, descubrir caminos para potenciar capacidades y ser creativo. El uso comprensivo de la regla, la escuadra, el cartabón o el compás (por ejemplo) es una habilidad de manipulación a priori. Después, la máquina agilizará la ejecución del trabajo a elaborar. La calculadora o un traductor de idiomas son simples herramientas, no procesan los conocimientos ni pueden suplir el esfuerzo memorístico y aplicar unas operaciones o fórmulas, ni el estudio de la sintaxis gramatical y el léxico.
Después de dedicar treinta y cinco años de mi vida a la docencia me permito decir que son muchos los factores que influyen sobre el aprendizaje y la formación de los alumnos, y no se puede obviar que los conceptos son caducos y lo que favorece la formación son los valores, valores que parecen estar en crisis y que fomentan la motivación, la solidaridad, la creatividad, la educación, el esfuerzo, el respeto, el compañerismo, el trabajo en equipo… valores que el informe Pisa no evalúa y que son básicos en la formación de las personas porque los botones de un teclado, una consola o de un robot no crean sentimientos ó ideas; sólo instrumentalizan, facilitan y visualizan el trabajo. Es vital potenciar, con los medios que se dispongan, el cómo y para qué aprender.





sábado, 22 de octubre de 2016

POR FIN CINCO AÑOS SIN ETA

Hace ya cinco años que el 20 de octubre se marcó en la historia de la humanidad por la muerte, en un ataque de los combatientes, del dictador libio Muamar Gadafi. En España, además de por esto, se recordará esta fecha por el anuncio del cese definitivo de actividad armada de la banda terrorista ETA, al tiempo que pedía a los gobiernos español y francés un "diálogo directo" con objeto de llegar a una solución de "las consecuencias del conflicto" que se vivía en nuestro país por la sin razón de un grupo terrorista falto de las más elementales normas de convivencia democrática y que, como cualquier régimen autocrático, intentaba imponer sus criterios con la más vil de las razones, la violencia. La primera víctima de ETA fue la niña Begoña Urroz, de 22 meses, que falleció abrasada el 27 de junio de 1960, por una bomba colocada en la estación de ferrocarril de Amara (Guipúzcoa) y la última el brigadier francés Jean Serge Nerin, de 52 años, padre de cuatro hijos y muerto el 16 de marzo de 2010 e n la localidad francesa de Dammarie-lès-Lys. Con esta última víctima se puso fin a los estos 53 años de existencia en los que la organización terrorista ETA que ha asesinado a 829 personas, ha secuestrado a 38 y ha dejado mutiladas y llenas de dolor a un número impreciso de seres humanos.
El 10 de enero del mismo año (2011) la organización terrorista hizo público un comunicado similar, pero imponiendo unas condiciones como contrapartida. Condiciones en las que exigía el fin de la acción policial y un referéndum sobre el futuro de Euskadi y que el gobierno no admitió. Esta actuación, la merma de activistas y el rechazo cada vez mayor de la sociedad posiblemente llevó a ETA a aprovechar el momento para emitir su proclama.Un mes después fuimos convocados a las urnas sin el temor a las armas, sin el miedo a la violencia, sin aprensión ni recelo como lo habíamos vivido en elecciones anteriores. Cinco años después lamento vivir el sentimiento de inmovilismo, de pasividad, limitarse a pedir que ETA anuncie la completa disolución, el desmantelamiento, la entrega de las armas sin que haya atisbo de acción por parte del parlamento ni del ejecutivo que, como en muchas ocasiones, parece invitar a que los demás muevan ficha sin sentarse frente al tablero.
No hay que olvidar ni pasar página simplemente, como el que pasa las páginas de una vulgar novela,  sin haber leído detenidamente las anteriores. Hay que manifestar  abiertamente  el reconocimiento del dolor a los deudos de todas las víctimas, de todos aquellos cuyas lágrimas han sido y son su mayor consuelo. A todos ellos deseo brindar con estas palabras  mi humilde reconocimiento, apoyo y solidaridad.
Hoy, después de cinco años en paz, en libertad, sin miedo, vuelvo a escribir: El perdón, la reconciliación, el final de este mal, seguro que llegará definitivamente si nuestras gargantas no enmudecen y nuestra mente no olvida el “basta ya” que con la emoción contenida, tantas veces públicamente o en privado hemos coreado.