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miércoles, 14 de agosto de 2013

VACACIONES EN FAMILIA



El titulo puede inducir a pensar en esos anuncios que bajo este titular ofrece eslóganes como: “Goce de unas vacaciones diferentes con sus hijos”. “Disfrute con los suyos de un ocio de calidad” o similares. Pero no, no quiero hablar de estos anuncios ni parecidos. Quiero expresar lo que han sido unos días compartidos con una parte de la familia.
Esta merecida época de descanso o como define el Diccionario de la lengua española “Descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios”, cada cual se la organiza a su manera y si en un tiempo no se entendía “las vacaciones” si no se hacia un viaje a un destino desconocido, es muy gratificante la alternativa de visitar a la familia.
En estos días de descanso hemos participado y compartido días en familia, hemos visitado y podido acoger en casa a personas que nos han aportado unos días de diversión, de distracción, de felicidad, de alegría, de compartir, de charla, de recordar tiempos de la vida pasada y constatar que a veces estas vivencias son mucho más gratificantes que otro tipo de actividades de las que se desarrollan en vacaciones.
Quienes nos han visitado, nos han dejado la riqueza de su visita, de su gratitud, de su sinceridad, de su alegría, de su saber. Han sido personas que nos han brindado la oportunidad de conocerlas mejor, de sincerarse, de constatar el valor de la palabra del dialogo, de reforzar vínculos, de compartir inquietudes, de vivir en familia.
A la hora del adiós, de la despedida y fundirnos en un abrazo hemos sentido su sincero agradecimiento en unas. Otras junto al abrazo, nos han obsequiado con un regalo inesperado, novedoso, original, imprevisto, excepcional, un escrito que dice así:
“Poco podemos deciros después de las conversaciones intimas, por cada uno de nosotros, que han sido un regalo de confianza, respeto y cariño, así pues, queremos mostraros, una vez más, nuestro agradecimiento por vuestra acogida, nos hemos sentido integrados desde el primer momento. Queremos recordaros que podéis contar con nosotros para reír y llorar, tener la plena seguridad que todo queda en nuestra discreción. Muchas gracias”.
Gracias a todos vosotros por cuanto nos habéis hecho vivir con vuestra compañía durante estas vacaciones en familia.

viernes, 14 de diciembre de 2012

MIS SESENTA Y CINCO AÑOS

Me ha sido muy fácil encontrar en “la gran enciclopedia de Internet” que el día de mi nacimiento 10/12/1047 era miércoles y que en los años 1952 1958 1969 1975 1980 1986 1997 2003 2008 también coincidió en miércoles. Si hubiera seguido buscando seguro que hasta hubiera podido leer las noticias más relevantes de aquel día. 
Pero no, ahora no quiero escribir sobre eso, ahora quiero subrayar lo que para mí ha significado este día en que he cumplido la edad de sesenta y cinco años. Lo que ha significado soplar las velas de un pastel rodeado de personas queridas. Por fortuna, Internet no puede decirnos cuales son nuestros sentimientos en fechas tan significativas como para mí ha sido este aniversario. 
Aun permanece vivo en mí el frio de la mañana con que ese lunes me desperté y sobretodo el sentir junto a mí a la persona con la que comparto la vida y que hace que cada mañana me llene la esperanza. El trajín de mi vida, el ir y venir, el pasar días fuera de casa no me han permitido poder sentir físicamente tan próxima a la mujer que me acepta como soy, cree en mi, perdona mis errores, calma mis temores, camina a mi lado, me baja a la realidad. Las idas y venidas no me han permitido estar cerca de mis hijos y mi nietecilla pero el recuerdo ha sido constante como lo es el resto de los días. 
Hoy constato que el transcurrir del tiempo ha plateado mi sien, debilitado mi vista, arrugado la frente, lento mi caminar, menos febril mi actividad, pero hacen prevalecer vivos en mi, gratos recuerdos de todas esas personas que de una forma u otra me han hecho llegar palabras de buenos deseos. 
Hoy he vuelto a advertir las sillas vacías de los muchos que lamentablemente ya no están, pero también valorar el espacio que ocupan aquellos que sí están y me transmiten cariño, amistad, alegría, tristeza, melancolía, recuerdos y mucho más. Hoy he tenido tiempo para pensar en la proximidad del final de mi vida laboral y sentir esa duplicidad de sentimientos que me afloran al evocar los años dedicados a la enseñanza rodeado de personas que me han ayudado a crecer como persona y a ayudar a aprender a quienes en edad de la adolescencia han ocupado aulas llenas de felicidad e impaciencia juvenil. 
Hoy mientras camino por los senderos de la vida sigo poniendo vida a los años, sigo amando la vida, caminando con esperanza, pidiendo perdón por mis errores. Hoy también me siento muy feliz gracias a vosotros.