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martes, 12 de marzo de 2013

LECCION DE AMISTAD Y GRATITUD



Se cumplen ya tres meses de mi jubilación, nada que reseñar, nada nuevo, a excepción de la gran importancia que representa para mí el poder compartir más intensamente mi vida de pareja, de familia, de compañía, de acompañamiento de plenitud, de vivir sin prisas, sin inquietudes, de compartir todas esas pequeñas o grandes cosas que tienen valor en la pareja,  y reafirmando cotidianamente una buena comunicación, empatía, respeto y confianza mutua. Reafirmación cotidiana en el amor.
Poco a poco se han ido acallando aquellos gratos recuerdos del día del adiós (12-12-12) pero aun me sigo planteándome si he de dejar escrito en este lugar las palabras que aquel día manifesté y que eran las que sentía y siento como agradecimiento a todos los que directamente o indirectamente me han ayudado a lo largo de todos mis años de vida laboral. Hoy he decidido publicarlo, eso si, en dos partes, es largo y no sé como recortarlo, lo siento, no se abreviar.

LECCION DE AMISTAD Y GRATITUD
Como todos sabéis no soy un erudito de la palabra y menos en momentos como este en que me invade la emoción, en que la garganta se me seca, se me empasta la lengua y me es difícil articular palabras. Momento en que fluyen las palabras a mi mente más rápidas de lo que mi voz es capaz de transmitirlas mientras leo.  Momento de una duplicidad de sentimientos que se contradicen. Por una parte está el sentimiento grato del final de una vida laboral y por otra, el más fuerte y menos grato, que es, el dejar este lugar que para mí ha sido el forjador de una gran parte de mi vida.
Dicen los entendidos que la música, la canción, la poesía, nace de la necesidad que tiene el ser humano de de manifestar sus sentimientos más profundos, estas formas de manifestación afloran cuando faltan las palabras, pero yo a pesar de que quiero hablaros de mis sentimientos más profundos en este día,  no voy a cantar, lo hago mal y lo que quiero comunicar creo que sabré expresarlo incluso con el silencio, sin evitar las referencias a manifestaciones de estos géneros.
Hoy para mí es un día grande porque me habéis permitido ser partícipe de una gran lección, la lección de la amistad y del agradecimiento y que mejor que en este recinto, en la escuela, asistir a una lección que infaustamente se imparte en muy pocos momentos. La escuela hoy no habla de sentimientos, la escuela hoy, se empecina en transmitir unos conceptos que son caducos en el tiempo bajo las programaciones arbitrarias de los gestores de turno, que no doctos en la materia.  La escuela ha de transmitir valores como la amistad, la gratitud o el esfuerzo que son los que abren, junto con otros, el paso por el camino de la vida.

LECCION DE AMISTAD Y GRATITUD (continuación)



Quiero deciros que hace mucho tiempo que empecé a escribir estas palabras, quizás tanto como los 35 años que he dedicado a esta profesión junto a vosotros, ya que junto con mi familia intima, que siempre me ha apoyado y orientado, sois vosotros los artífices de que hoy, lleno de agradecimiento, esté en esta lección de amistad y de gratitud.
Sinceramente, gracias, gracias por tantas y tantas cosas recibidas, a tantos y tantos compañeros y alumnos de los que he aprendido mucho de lo que hoy sé, y soy ¡COMPAÑEROS DEL ALMA COMPAÑEROS! ausentes y presentes que con ejemplo, esfuerzo, saber, constancia, generosidad, amistad, y un sin fin de cualidades me he sentido alentado en tantos y tantos momentos de esta vida que he dedicado a “ayudar a aprender”. Gracias a los que habéis hecho camino y dejado huellas  que me han permitido pisarlas para no salirme del sendero, para no desviarme demasiado de la vereda a pesar de las dificultades que conlleva, en el día a día, el mundo de la enseñanza cuando, como vosotros, uno se siente comprometido.
Gracias a los cientos de alumnos que me han ayudado a saber enseñarles lo necesario para seguir caminando  con la esperanza que transmite la juventud, con la esperanza que da el vivir, con la ilusión por el futuro, con alegría, con confianza, con amor, con fe.
Amigos, compañeros, os pido perdón por aquello que de mí os haya podido molestar, nunca he tenido intención de incomodaros ni tan siquiera con mis chistes malos.
Si podéis, os pido que guardéis, en un rinconcillo  de vuestro corazón y de vuestra mente, los hechos de tantas y tantas personas que como yo un día llegaron, laboraron y se fueron. De algunas, sus nombres figuran en dependencias de la escuela, de otras no, pero igualmente ayudaron y colaboraron en función de sus cualidades y capacidades a que la escuela permanezca siendo aquello que tantos y tantos deseamos que sea.
Me marcho feliz y agradecido con la confianza de haber destinado bien mis talentos y decir con humildad “Señor, me entregaste unos talentos; he aquí, he ganado otros tantos talentos”.

Nunca pensé que llegaría
Nunca creí en ese momento
Te cambia la vida
Sin que tengas nada para seguirla...
Te cambia y no piensas
En lo que te olvidas

Y te despiertas un buen día
Lo ves todo al revés
Miras atrás ves tu camino
El que hicieron tus pies..

Gracias por escucharme, por todo lo que me llevo de vosotros, no dejéis de ser felices, y recordar, que a todos os quiero mucho porque como dice Phil Bosmans
“Cuando se acompaña a la gente en el camino de la vida cuesta abajo o cuesta arriba en una senda derecha o torcida, nacen en ese camino palabras como flores, y uno trae esas palabras consigo y se las lleva a casa y se quedan a vivir en el corazón."
BARCELONA 12-12-2012

viernes, 14 de diciembre de 2012

MIS SESENTA Y CINCO AÑOS

Me ha sido muy fácil encontrar en “la gran enciclopedia de Internet” que el día de mi nacimiento 10/12/1047 era miércoles y que en los años 1952 1958 1969 1975 1980 1986 1997 2003 2008 también coincidió en miércoles. Si hubiera seguido buscando seguro que hasta hubiera podido leer las noticias más relevantes de aquel día. 
Pero no, ahora no quiero escribir sobre eso, ahora quiero subrayar lo que para mí ha significado este día en que he cumplido la edad de sesenta y cinco años. Lo que ha significado soplar las velas de un pastel rodeado de personas queridas. Por fortuna, Internet no puede decirnos cuales son nuestros sentimientos en fechas tan significativas como para mí ha sido este aniversario. 
Aun permanece vivo en mí el frio de la mañana con que ese lunes me desperté y sobretodo el sentir junto a mí a la persona con la que comparto la vida y que hace que cada mañana me llene la esperanza. El trajín de mi vida, el ir y venir, el pasar días fuera de casa no me han permitido poder sentir físicamente tan próxima a la mujer que me acepta como soy, cree en mi, perdona mis errores, calma mis temores, camina a mi lado, me baja a la realidad. Las idas y venidas no me han permitido estar cerca de mis hijos y mi nietecilla pero el recuerdo ha sido constante como lo es el resto de los días. 
Hoy constato que el transcurrir del tiempo ha plateado mi sien, debilitado mi vista, arrugado la frente, lento mi caminar, menos febril mi actividad, pero hacen prevalecer vivos en mi, gratos recuerdos de todas esas personas que de una forma u otra me han hecho llegar palabras de buenos deseos. 
Hoy he vuelto a advertir las sillas vacías de los muchos que lamentablemente ya no están, pero también valorar el espacio que ocupan aquellos que sí están y me transmiten cariño, amistad, alegría, tristeza, melancolía, recuerdos y mucho más. Hoy he tenido tiempo para pensar en la proximidad del final de mi vida laboral y sentir esa duplicidad de sentimientos que me afloran al evocar los años dedicados a la enseñanza rodeado de personas que me han ayudado a crecer como persona y a ayudar a aprender a quienes en edad de la adolescencia han ocupado aulas llenas de felicidad e impaciencia juvenil. 
Hoy mientras camino por los senderos de la vida sigo poniendo vida a los años, sigo amando la vida, caminando con esperanza, pidiendo perdón por mis errores. Hoy también me siento muy feliz gracias a vosotros.

martes, 31 de enero de 2012

HABLAMOS DE TI

En el tren, ligero de equipaje y viendo a través de la ventanilla los campos vestidos de invierno y tapados de frió, me ha llegado un mensaje al móvil, con la consiguiente sorpresa y curiosidad que esto representa, lo he leído y me he quedado un tanto indeciso, perplejo, sorprendido.
La noticia del fallecimiento de una persona nunca resulta indiferente y menos en este caso. Ha llegado el fin para un hombre, uno más de esta gran ciudad, de los que a diario ocupan las salas del tanatorio, pero este es especial, a este lo conocía. Él confió la educación y formación de uno de sus hijos a nosotros, a la escuela en la que tantos años llevo ejerciendo. Yo forme parte del equipo que instruyó y formo a los jóvenes de una generación a la que intenté transmitirle algo más que conocimientos, ya que estos, son caducos en el tiempo y hoy he podido constatar, una vez más, que los valores del agradecimiento, la amistad, la generosidad, el afecto, el acompañamiento, y todos aquellos que sirven en la vida, han calado en aquellos jóvenes, hoy hombres y mujeres.
Al igual que en otro tiempo, compartí sus ilusione, sus desalientos, sus esperanza, sus frustraciones, hoy, he compartido, el dolor, las lagrimas por la perdida de un padre, a la vez que he rememorado, que en la misma fecha, hace ya cincuenta y cuatro años, yo perdí al mío.
En el acto de despedida, las palabras de la epístola de San Pablo han quedado un tanto disipadas por la pena que invade en el último adiós y las de Miquel Martí i Pol completan una cara del recordatorio, concretamente dicen:

Parlem de tu, però no pas amb pena. senzillament parlem de tu, de com
ens has deixat, del sofriment lentíssim que va anar marfonent-te,  de les teves coses i també dels teus gustos, del que estimaves i el que no estimaves, del que feies i senties; de tu parlem però no pas amb pena.
I a poc a poc esdevindràs tan nostre que no caldrà ni que parlem
de tu per recordar-te; a poc a poc seràs un gest, un mot, un gust, una mirada
que flueix sense dir-lo ni pensar-lo.

Hablamos de ti, pero no con pena, sencillamente hablamos de ti, de cómo
nos has dejado, del sufrimiento lentísimo que fue mal formándote, de tus cosas y también de tus gustos, de lo que estimabas y de lo que no estimabas, de lo que hacías y sentías; de ti hablamos pero no con pena.
Y poco a poco acontecerás tan nuestro que no hará falta ni que hablamos
de ti para recordarte; poco a poco serás un gesto, una palabra, un gusto, una mirada que fluye sin decirlo ni pensarlo.