lunes, 20 de febrero de 2017

DESPUÉS DE QUINCE MESES

Ya han pasado doce meses desde que escribía “Han pasado tres meses”. Ahora ya son quince los meses transcurridos, y en ellos se han ido sucediendo periódicamente el ir y venir a las visitas médicas, el seguir los tratamientos posterior a la intervención quirúrgica para extirpar el carcinoma de mama que portaba la mujer con quien comparto mi vida. Carcinoma que afloró sin señales previas, sin justificación aparente, sin síntomas relevantes, pero que trasformó o trastornó nuestro ritmo de vida habitual y nos abocó a visitas, tratamientos, consultas, que nos han causado y nos causan tanta tensión e incertidumbre, como entusiasmo y esperanza.
El tiempo ha ido transcurriendo y, a pesar de que la mejora y recuperación es notoria, nos inquieta su lentitud porque parece frenar una programación de vida. Lentitud que impide no vivir pendientes de la “próxima” prueba, de la "próxima" visita a la que acudimos con la incertidumbre propia, a la vez que resulta difícil no preocuparse por la reaparición de algún indeseable signo, molestia, anomalía propia de la enfermedad. Inquietud propia y muy común que a veces nos priva de pensar que el amor y la esperanza son las fuerzas básicas para seguir en esta lid día a día. 
Hoy, después de este tiempo, quiero volver a expresar que siento y vivo con confianza. Que mi esperanza no merma. Que prosigo mirando hacia el horizonte del futuro con ilusión. Que cada amanecer me permite  ver con claridad la luz del día. Que en el almendro, ya en flor, percibo la embrionaria primavera que suele producir una ligera pasión por la vida permitiéndonos salir para tomar el sol, respirar aire fresco, disfrutar de los campos, de paseos junto al mar y así reanimar el espíritu y tratar de desconectar de  las adversidades causadas por la prolongada y fatigosa recuperación.
A lo largo de todo este tiempo y en cada momento, he podido constatar la fuerza con la que ella se ha callado para evitar preocuparme. La fuerza, el coraje, la entereza con la que ella ha ido superando las pruebas médicas, las visitas, las demoras, las esperas, los tratamientos, las contrariedades, el día a día sin desfallecer, sin desvanecer, sin perder la sonrisa, la ilusión por la vida, por la recuperación y eso me ha dado, me da fuerzas, me hace sentirme esperanzado, optimista y saber enfrentarme con fuerza, con ilusión, con ganas, con temple, con coraje, todo lo que el momento nos depara.
Durante todo este tiempo transcurrido, a pesar de las adversidades, no he dejado de sentir el apoyo de los allegados. De percibir cada mañana como un regalo de la vida, y así deseo transmitírselo a ella, porque en su momento prometí ayudarle a amar la vida; a no soltar su mano, porque así, cogidos de la mano, caminamos o nos miramos y lo sabemos todo el uno del otro. No hace falta decirnos nada, sobran las palabras, y nos transmitimos la fuerza necesaria para afrontar el camino de cada día, sin dejar de poner esa pizca de sonsonete y sonrisa que facilita el digerir mejor las contrariedades haciendo brotar en sus ojos el brillo de la felicidad.
Pronto, llenos de esperanza, todo será pasado y cuando se pone el sol hoy aquí estamos.

sábado, 4 de febrero de 2017

LOS QUE NOS REPRESENTAN

Cada día más me sorprenden estos “personajes” que nos representan. Estos personajes que, amparados en los votos que han conseguido, se erigen en nuestros representantes y, una vez obtenidas sus actas de diputados y senadores,  actúan a “espaldas” de quienes les han votado y dicen ser los transmisores del pueblo en las Cámaras Legislativas.
A mediados de los setenta vivimos la invención ilusionada de la transición. En aquella época tuvimos sueños, sueños que en algunos casos cuajaron, en otros se frustraron y en otros se traicionaron pero que, en su momento nos impulsaron con gran fuerza aunque hoy, aquellos sueños en su mayoría, son ridiculizados porque los sueños ya no se llevan, a alguien le interesa que vivamos de realismos y así, el realismo del dinero nos devolvió la cordura y nos hemos vuelto muy juiciosos y se nos induce a pensar, a actuar, a hacer lo que han de hacer las “personas” sensatas, las intelectuales, las de bien, vivir con miedo y excluir las ilusiones de la mente.
A raíz de la manifestación del 15 de mayo de 2011 en que aflora el Movimiento de los Indignados surgen nuevos partidos políticos, nuevas ilusiones, nuevas esperanzas, hay como una rebelión de las masas. De esas masas que llevan mucho tiempo mostrando su rechazo a unas elites políticas y sociales que distan mucho de la realidad social en que se vive. Masas que has seguido la música de no sé que “flautista de Hamelín”  descamisado,  sórdido, demagogo…,  que parece autoproclamarse “descubridor” de la democracia, estar por encima del bien y del mal, llamando “casta” a quienes están en desacuerdo con su pensamiento y que se siente orgulloso de haber sido en el pasado "un joven comunista", pero ha defendido que ahora, tras "hacerse mayor" y haber asumido la responsabilidad de "aspirar a ser presidente del Gobierno", defiende la necesidad de aplicar un programa "socialdemócrata" y prefiere definirse "socialista" como el que fuera presidente de Chile, Salvador Allende. Quizás por eso se enfrenta con “cordura”  a los que le han ayudado a catapultarse al “liderazgo” y los destituyen y los aparta del camino que le entorpece alcanzar su hegemonía.
Otros arrogantes, engreídos, soberbios déspotas, altivos…se desentienden de quienes afines a ellos, han sacado provecho económico de su situación. De aquellos que han defraudado, robado, apoderado del dinero de todos y que, parece, que nadie les obliga a devolver lo sustraído y viven con la más absoluta impunidad. Otros que, sin entenderlo, tienen los votos necesarios para seguir en el poder y rescatar a la macroeconomía y no a las personas que se ven cada día más avocadas a la marginación, a la indignidad, a la pobreza extrema, a vivir de la solidaridad del pueblo, que cada vez es más pobre y menos considerado, excepto cuando se trata de arengarlos para obtener su voto con falsas promesas.
Mientras esto acontece, hay otras elites políticas que se rebelan contra sus propios líderes y se alzan en “salvadores” del partido aunque para ello, y a ojos de la militancia, sean traidores oportunistas que pugnan por ese “sillón” que en su día no lograron y  se hacen  “auto propaganda” rodeados de sus más afines lacayos a quienes nadie sabe que le prometen a cambio y que en sus feudos hostigan a sus afines (compañeros) para conseguir sus propósitos.
Quienes nos representan, también hablan de pobreza energética, cuando en la realidad la pobreza energética es la consecuencia de una pobreza en general. Me es difícil de entender que los productos como electricidad, agua,  gas, que son servicios básicos, no tengan un  IVA  más reducido. Quizás si fuera así, los que nos representan, sean de uno u otro color político, no se garantizarían sillones en los Consejos de Administración  en donde pasar sus días “pos políticos”.  Los que nos representan critican “las puertas giratorias” pero parece que no tienen interés por regular tanto el tiempo que ha de transcurrir entre el cese en el cargo público y la asunción de otras actividades.
Los que nos representan los veo reflejados en la canción “Algo personal (1983)“ de J.M. Serrat, una de cuyas estrofas dice:
“Probablemente que todo eso debe ser verdad,
aunque es más turbio cómo y de qué manera
llegaron esos individuos a ser lo que son
ni a quién sirven cuando alzan las banderas.”.

domingo, 29 de enero de 2017

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE MI COLEGIO C.H.F

En este día del mes, 29/01/17 y como cada año, desde hace ya muchos, esta fecha se ha quedado marcada en mi mente para siempre. Hoy, mientras el sol camina en el cénit del cielo, se cumplen cincuenta y nueve años que yo, al salir de la escuela, a las doce del día, oía el plañir de las campanas e ignorante me preguntaba ¿por quién doblan las campanas, que suenan tan doloridas?. Aquel miércoles lluvioso, las campanas del pueblo, tañían por la expiración de mi padre, aquel a quien poco antes de las nueve de la mañana, y al irme al colegio, le daba, sin saberlo, el último beso en vida.
Un día de triste, lluvioso y frío invierno anunció la campana su muerte, y fui huérfano triste de la vida solitario a la vera del camino esperando entre lágrimas amargas una mano que guiase mi destino. Esa mano, junto con la de mi madre, la hallé al ingresar el 13 de enero de 1960 en el Colegio de Huérfanos de Ferroviarios de León. Allí había establecidos diez mandamientos que decían así:
  1. Amaré mi Colegio, sus personas y cosas.
  2. No ofenderé a Dios ni a mis compañeros.
  3. Cumpliré siempre mis deberes religiosos con gozo y amor.
  4. Mostraré respeto y gratitud a cuantos se ocupan de mi mejor formación científica y moral, obedeciéndoles siempre con prontitud.
  5. Prestaré con agrado ayuda a mis hermanos; no les molestaré con obras ni palabras, para que todos gocemos de felicidad en esta gran familia colegial.
  6. Guardaré la mayor decencia y honestidad en todos mis actos, contribuyendo siempre a que el ambiente del Colegio sea alegre, sano y moral.
  7. Aumentaré, con mi conducta y estudio, el prestigio del Colegio.
  8. Tendré, como la cosa más baja, la mentira, la murmuración y la hipocresía.
  9. Guardaré cuidadosamente mi lim¬pieza interior con el mejor orden, corrección, disciplina y porte exterior.
  10. Procuraré llegar por mis propios méritos a los puestos en que destacan hoy aquéllos antiguos alumnos, que son honra de mi Colegio y de la gran familia ferroviaria.
Diez principios morales que sirven como base en cualquier convivencia o religión, cambiando simplemente la palabra Colegio por Familia, y antiguos alumnos por familiares. Diez máximas que, para mí, son una muy buena base moral y educativa.
Diez preceptos que me permiten constatar y afirmar que mi padre  ha sido, a pesar de los pocos años de vida que conviví con él, mi maestro, mi guía, mi auxilio, mi referencia, mi sonrisa, mi alegría. Él que me enseñó a no obviar el propósito de seguir intentando cada día, ser inasequible al desaliento y siempre dispuesto a acometer nuevos desafíos, esos que la vida pone en mi camino y cargado de esperanza sigo viviendo, pensando, deseando, anhelando mientras vivo con incapacidad el poder paliar, auxiliar, aliviar a mi esposa las secuelas, que aún hoy perduran, a causa del carcinoma que ya hace más de un año que le diagnosticaron, a la vez que barrunto que pronto todo será pasado y mi esperanza estimulada.

GRACIAS D. MARIANO

Mientras me entretengo con los comentarios de “mis amigos” de facebook, he leído esta “carta de agradecimiento” a Mariano. Su autoría corresponde al escritor tíldense Julio González Padrón que la titula “Gracias Mariano”.  Artículo publicado por la revista Tara, hoy 28 de enero del 2017.
Lo inserto en mi blog porque no quiero que quede en el olvido y para dar algo más de alcance a la noticia, que comparto y considero digna de importancia. Dice así:
“Buenas tardes D. Mariano.
Hoy he recibido la carta que me anunciaba el incremento de mi pensión en un 0,25 %, y no he podido aguantarme para darte las gracias, porque se los huevos que le has echado para conseguirme este incremento tan importante, y por eso quiero recordarle a la gente lo que has tenido que luchar por mí para conseguir la pasta necesaria para tan sustancial incremento…..
GRACIAS por haber conseguido que los Pujol, el Barcenas, todas las tramas del PP & PSOE y demás corruptos, hallan devuelto hasta el último céntimo con intereses…..
GRACIAS por haber conseguido que los sindicatos devuelvan el dinero defraudado….
GRACIAS por haber reducido la administración ineficaz, las compañías públicas que solo servían para producir gastos y ser el refugio de amígueles….
GRACIAS por haber reducido esos miles de asesores, enchufados y demás morralla refugiada tras el suculento salario, coches, tarjetas, viajes, comidas etc., etc. ……
GRACIAS por haber eliminado las diferentes prebendas de la clase política que tanto gasto ocasionaban y tanto malestar generaba entre el pueblo……
GRACIAS por haber rescatado a los ciudadanos y no a los bancos. Ahí sí que te has ahorrado un montón de dinero……. BRAVO MARIANO ¡¡¡¡¡¡
GRACIAS por no haber rescatado las autopistas, bastante dinero tienen los que las promovieron…. A ver si ahora se te ocurra algo para pequeñas empresas y autónomos……
GRACIAS por haber acordado ayudas económicas para los pobres españoles que las estando pasando putas….no para irse de putas, como dicen de ese otro…….
GRACIAS, GRACIAS y GRACIAS, por las muchísimas cosas que has hecho para mejorar mi pensión….
En fin MARIANO, que soy mayor y se me cansa la mano de escribir….
Reiterarte mi agradecimiento por la subida de mi pensión un 0,25 %. La verdad es que se me han saltado las lágrimas. Eres un crack ¡¡¡¡¡
PD. NO HACE FALTA QUE PARA LAS PROXIMAS ELECCIONES ME ENVIES LAS PAPELETAS DE TU PARTIDO, LA PENSION AUN ME DA PARA COMPRAR PAPEL HIGIENICO ¡¡¡¡¡¡”
¿Qué más puedo añadir? Quizás reseñar que me ha dejado helado el precio (el tercero más caro de Europa) del kWh de estos días de frío que han asolado al país. Agradezco las explicaciones que al respecto habéis dado los “responsables” de turno, que indiferentes al más que abusivo precio (con un IVA del 21%) que se cobra por un bien necesario en pleno siglo XXI, y al que muchas familias no pueden hacer frente, todos nos habéis dado explicaciones increíbles e incluso nos predecís lluvias abundantes. 
Quiero darte las GRACIAS por velar por los parados de este país y facilitarles un trabajo digno y bien remunerado. Parados como el imputado Gómez de la Serna que se reincorpora al Ministerio de Interior para elaborar informes jurídicos, y estoy a la espera de que a Federico Trillo le concedas el puesto que se merece.
Quiero incluso darte las GRACIAS por tus frases lapidarias “España es una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles” o “Es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde” y otras que omito y que son muestra de tu gran saber y cultura.

miércoles, 25 de enero de 2017

LO QUE TENGO Y LO QUE NO

Hoy, y quizás con muchísimo retraso, he leído esta carta que dice así:
 “Esta carta representa el balance de mi vida. Tengo 82 años, 4 hijos, 11 nietos, 2 bisnietos y una habitación de 12 m2. Ya no tengo mi casa ni mis cosas queridas, pero sí quien me arregla la habitación, me hace la comida y la cama, me toma la tensión y me pesa. Ya no tengo las risas de mis nietos, el verlos crecer, abrazarse y pelearse; algunos vienen a verme cada 15 días; otros, cada tres o cuatro meses; otros, nunca. Ya no hago croquetas ni huevos rellenos ni rulos de carne picada ni punto ni crochet. Aún tengo pasatiempos para hacer y sudokus que entretienen algo. No sé cuánto me quedará, pero debo acostumbrarme a esta soledad; voy a terapia ocupacional y ayudo en lo que puedo a quienes están peor que yo, aunque no quiero intimar demasiado: desaparecen con frecuencia. Dicen que la vida se alarga cada vez más. ¿Para qué? Cuando estoy sola, puedo mirar las fotos de mi familia y algunos recuerdos de casa que me he traído. Y eso es todo. Espero que las próximas generaciones vean que la familia se forma para tener un mañana (con los hijos) y pagar a nuestros padres por el tiempo que nos regalaron al criarnos. PILAR FERNÁNDEZ SÁNCHEZ. Granada
Matizo que “con muchísimo retraso” porque al parecer la carta fué publicada a mediados del mes de julio de 2016. Pienso que el suceder de las noticias es tan rápido que unas eclipsan a otras, a la vez que los medios de comunicación son muy selectivos, tanto que determinadas informaciones quedan reducidas al ámbito local. No sólo me sorprende su contenido, sino que también el que se haga eco de que en facebook alcanzó en pocas horas los 3.500 me gusta y fue retweeteada 4.000 veces apuntando que la misiva conmueve a la red. ¡Que pena! Es triste que solo conmueva a unos cuantos en la red. Que pena que no conmueva más conciencias. En especial de quienes están destinados a paliar estas situaciones.
Un comentarista escribe: "El tiempo muchas veces es cruel con las personas y más con la vejez". Palabras de las que discrepo, porque para mí quienes son crueles con la vejez somos las mismas personas y la prensa, porque la hemeroteca está llena de la crueldad de las personas y más con la vejez e incluso los niños. Es evidente que los años, los tiempos, las situaciones pasan, la familia cambia, todos evolucionamos y muchas veces no nos damos cuenta, o no queremos darnos cuenta, de lo que dejamos apartado, aparcado, olvidado en residencias a quienes tanto nos importa, o debería importarnos, y a quien tanto importamos y a diario esperan saber de su familia.
Nuestros hijos han de emigrar y vivir en otros países porque el nuestro no les ofrece condiciones de vida digna. Los medios de comunicación nos permiten ver crecer a nuestros nietos por fotos, videos o vía skype. Damos la vida, con generosidad, por ellos y, en ocasiones, para nada. Algo no estamos haciendo del todo bien. Así es la triste realidad de miles de personas mayores recluidas en una residencia y que cada día sufren por el olvido de sus familias, a quienes nunca olvidan.

martes, 17 de enero de 2017

EN LA DESPEDIDA FUNERAL-HOMENAJE DE FERNANDO MÉNDEZ

Un verdadero amigo de Fernando Méndez, Miquel Àngel Bosch, pronuncio estas palabras en la despedida funeral-homenaje de Fernando Méndez, que dicen quien fue el Sr. Méndez para todos los que les conocimos. 

Si bien, querido Fernando, te escribí una larga necrológica insertada en la aplicación informática del Facebook, donde de tanto en tanto curioseabas, con reflexiones sobre tu persona y la muerte que te ha acorralado, ahora pretendo, en esta ceremonia de homenaje en Sancho de Ávila, abrir otro registro distinto y, personalmente, quiero contemplarte como (1) un alumno más sentado en el pupitre mientras impartes docencia educativa y, al final de este escrito, como (2) un amigo entre amigos, incondicional y confidente.
(1) UN ALUMNO MÁS SENTADO EN EL PUPITRE...
Todavía sin contacto personal con tus alumnos de tutoría, al comenzar cada NUEVO CURSO, decías: -“Me han contado muchas coses de vosotros y de cada uno. Borro todo lo oído y sabed que, para mí, empezáis de nuevo”. Mayor grado de confianza no podías otorgar, querido Fernando.
Quién te iba a decir, Fernando, después de tantos años, cuando explicabas a tu alumnado GEOGRAFÍA que te llegarían algún día centenares de “muestras gratificadoras y de reconocimiento hacia tu persona, como han llegado en el Facebook, desde lugares próximos y también muy lejanos de la esfera terrestre”...
Quién te iba a decir, Fernando, después de tantos años, que todavía se recuerdan aquellas FRASES MNEMOTÉCNICAS precisas y arcanas que, recitadas de memoria, servían para recordar “las clasificaciones de minerales, plantes y animales”...
Quién te iba a decir, Fernando, después de tantos años, que el día cuando abrías el LABORATORIO de ciencias naturales, de física o de química para la realización de algún experimento, todo ello constituía un gozo festivo, “una fiesta mayor, para el grupo de la clase”...
Quién te iba a decir, Fernando, después de tantos años, que cuando impartías MATEMÁTICAS todos se unían para igualar ecuaciones de primer grado con el juego de un “partido de fútbol, entre tu Madrid en campo contrario y el Barcelona en su sede, sin nunca enfrentamiento alguno”...
Quién te iba a decir, Fernando, después de tantos años, que en cuanto a la LITERATURA se refiere, te recordaríamos a Jorge Manrique recitando aquellos versos a la muerte de su padre “cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando al ser nuestras vidas como los ríos que van a dar en la mar, que es el morir. Este mundo es el camino para el otro, que es morada. Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo en que fenecemos, así que cuando morimos, descansamos”…
Quién te iba a decir, Fernando, después de tantos años, que al dibujar en GEOMETRÍA alguna figura en la pizarra tenías ya presente y en mente "cómo todo confluye y se cruza, como las paralelas, en el más allá del Infinito"...
Quién te iba a decir, Fernando, después de tantos años, que tus explicaciones de HISTORIA quedarían grabadas en el corazón de cada uno siendo tú el “protagonista de cada batalla y el hacedor de todas los tratados de paz”...
Quién te iba a decir, Fernando, después de tantos años, que al abrir el libro de GRAMÁTICA, aparte de tu voz afablemente comunicativa, pero precisa y potente, yo mismo te escogería para el intento de descifrar el revolcón de la muerte, que no comprendo, la metáfora no de un punto y aparte, ni siquiera la de un punto final, sino la necesidad de escribir con “puntos suspensivos” la espera previa para desvelar este misterio tan severo que ha segado tu vida terrenal...
...PORQUE TU VIDA SIGUE ENTRE NOSOTROS Y TU MUERTE NO ES OTRA COSA QUE UN NUEVO NACIMIENTO...Sin embargo, déjame Fernando, completar este breve recorrido formal de las asignaturas comunes con el contenido profundo con que las impartiste porque tus antiguos alumnos descubrieron de mayores lo profundamente innovador que fuiste aún sabiendo que tú, con método y disciplina tradicionales, hiciste “grandes” hoy a los que ayer fueron “pequeños”. Atiende al escrito que nos ha llegado de uno de ellos:
"Hemos disfrutado de un padre, de un amigo, de un compañero y de un profe que nos ha hecho regalos maravillosos. Podemos estar contentos. Siempre lo recordaré como el profe que nos acogió en sexto de EGB, y nos ayudó a hacer un poco más grandes, porque dejáramos de ser un poco menos niños y supo pedirnos que mostráramos lo que podíamos hacer solitos. Con él hicimos un salto. Nos animó, pero de una manera amable y divertida... tarea inmensa sin ninguna duda".
Aquí descubro yo "el acompañamiento pedagógico" del educador que fuiste, "la confianza" que, como profesor, Fernando, tuviste con los alumnos...aquí destaco "tu innovación", aquí sobresale también "la pedagogía de la autoestima" que inculcaste, cuando de la cual, hace mucho más de veinticinco años, nadie hablaba todavía.
Pero hay más y en la necrológica que escribí ya te lo conté, Fernando. Un día me preguntaste que te explicara bien “eso” del Paradigma Pedagógico Ignaciano (PPI). Te lo iba explicando y me respondiste:
- Eso ja lo aplico yo sin tantas disertaciones, Miguel Ángel (Así, con "g", como me llamabas...)
Y es que, en el contacto que tenías con los jesuitas y a los que con cierta frecuencia prudente invitabas a comer en tu casa, a lo largo de los muchos años, te fuiste llenando del alma de San Ignacio -aquello de “EN TODO SERVIR y AMAR”- de tal manera que tu acción pedagógica rezumaba ese espíritu certero y sencillo, sin grandes demostraciones externas, pero sí con la máxima humildad de tu vocación de maestro, realmente comprometida.
Ayer, cuando me entretuve a calcular en el Facebook los centenares de alumnos y alumnas que respondieron con el icono gráfico de una cara llorando o la de un corazón rojo de amor, a la ingrata noticia de tu muerte, aparte de las decenas y decenas de comentarios de reconocimiento y estima, exquisitos y delicados, de tus alumnos y alumnas que no hubieras siquiera nunca sospechado, pensé cómo podría yo resumirte tanto sentimiento, tanta admiración, tanto reconocimiento y tanta gratitud hacia tu persona, Fernando, y lo encontré. Fue una pizarra que inserté en el muro de la aplicación informática con un escrito blanco sobre negro, con los trazos de tiza de yeso, como las de antes, y que tú utilizabas. Dice así la síntesis de todos los pensamientos y sentimientos esparcidos por tus alumnos y alumnas:
“Uno recuerda con aprecio a los maestros brillantes, pero con gratitud a los que tocaron nuestros sentimientos”.
(2) AMIGO INCONDICIONAL Y CONFIDENTE
Acabo. Adiós, querido Fernando. No. Hasta pronto o hasta cuando sea. Hasta siempre...! Pero sabes una cosa...? He hablado de tu vocación-ejercicio de maestro. No he dicho nada aquí todavía de tu familia. Pero unos días antes de Navidad, recordarás que estuve comiendo en tu casa y, no sólo por la conversación importante que mantuvimos, sino por lo que de ti percibí, me impresionó ver que te encontrabas en un estado conformado y sereno ante un nuevo proceso de aceptación de la vida que se te presentaba a tu alrededor más próximo -con extensas y duras limitaciones recientemente surgidas-, y a la par, también con las buenas perspectivas de ver a tus hijos “haciendo camino al andar” como escribía el poeta y a quien tanto gustabas de recitar. Y pensé: -Fernando, has logrado los objetivos y, por lo tanto, no me extraña tu ausencia porque te has marchado con la MISIÓN CUMPLIDA...!!!
Barcelona, en la Capilla de Sancho de Ávila, a 13 de Enero de 2017.





miércoles, 11 de enero de 2017

A UN GRAN MAESTRO

Hoy mientras tomaba esta foto de un nuevo amanecer, cuando me disponía a mi matinal y cotidiano paseo en bicicleta, era totalmente inconsciente de tu fallecimiento. Hoy cuando he regresado y he entrado en Facebook para anotar los km. recorridos me ha sorprendido, me ha sobrecogido, me ha conmovido la noticia de tu fallecimiento, que tu amigo, nuestro amigo, Miquel Angel Bochs ha compartido en este espacio.
Hoy he pretendido detener el tiempo por unos momentos para recordarte, para pensar en ti y en tantos momentos compartidos en la Escuela del Clot / Jesuïtes El Clot –tu Escuela-. En aquel lugar donde tuve la fortuna de conocerte y admirar tu saber, tu hacer, tu humildad, tu generosidad, tu amistad, tu compañerismo, tu silencio, tu entrega por los alumnos, tus apuntes de Ciencias Naturales, tu maestría, porque tú eras, tú fuiste UN MAESTRO. El Maestro querido por todos tus alumnos, algunos de los cuales hoy escriben todo aquello que admiraron y recuerdan de ti.Yo no sé escribir con la fluidez, saber, ni profundidad con que lo hace tu amigo, nuestro amigo, Miquel Angel Bochs, pero quiero que en mi blog figure mi recuerdo, admiración y amistad hacia ti. No quiero dejar de mencionar con mis simples palabras, mi más sentido pésame para tu esposa Marga, a tus hijos Rosa Mari, Ricardo y Núria, a tus nietos que también sentirán tu ausencia. Méndez, como solíamos llamarte, tu partida, tu ausencia física nos deja un gran vacío pero nos llena el corazón todo cuanto en vida nos has dado y enseñado, gracias Méndez, Sr. Méndez, por todo lo que hemos compartido a lo largo de tantos años. Estoy convencido que, como hombre bueno que has sido, Dios te acogerá en su gloria, desde allí asístenos, ayúdanos a vivir tu ausencia a recordar tus cosas, lo que hacías y sentías y también de tus gustos, de tus aficiones y de lo que apreciabas. De ti seguiremos hablando pero no con pena, pero si con el orgullo de haberte tenido entre nosotros y a pesar de que la distancia me impide estar con todos los que te rendirán el último adiós, en el recuerdo me sentiré próximo a todos descubriendo en la foto del amanecer de hoy la luz de la amistad.
Y también con estrofas del poeta J. Manrique, por ti algunas veces citado, yo te escribo:

Assí, con tal entender,
todos sentidos humanos
 conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos e hermanos
 e criados,
 dio el alma a quien gela dio
(el cual la ponga en el cielo
 en su gloria),
que aunque la vida perdió,
dexónos harto consuelo
 su memoria.




jueves, 5 de enero de 2017

EL DÍA DE REYES

Un año más deseo transmitir este sentimiento que me invade, cargado de gratos recuerdos, en el día previo al de Reyes. En estos momentos afluyen a mi mente recuerdos de mi infancia porque este día era quizás el que esperaba, al igual que muchos niños, con más ilusión.  Mis hermanas y yo escribíamos las cartas llenas de deseos y las depositábamos con inocencia y la consiguiente esperanza en un vetusto buzón de cartón piedra que representaba a un busto de cartero real.
La original cabalgata de Reyes de aquel pequeño pueblo, el pueblo de mi infancia y adolescencia inscrito entre montañas, se quedó grabada en mis recuerdos a perpetuidad, tanto que hasta hice participe a mis hijos de ese acontecimiento, de la llegada de los Reyes,  al que acudíamos con vistosos farolillos de papel. Con un desordenado orden y entonando canciones apropiadas al momento, los acompañábamos a la iglesia para la adoración al Niño Jesús. Después nos íbamos a nuestra casa en cuyo balcón, iluminado para la ocasión como señero de que allí vivían unos niños, esperábamos la llegada de los pajes que, mediante una escalera, subían para entregar el paquete que contenían los regalos. Las caras de asombro, de admiración, de ilusión, de sorpresa, de estupor e incluso de un retenido miedo, eran más que evidentes en mis hijos y en todos los niños del pueblo.
El día de Reyes, una vez más, ya está aquí, es el colofón de las fiestas navideñas lamentablemente consumistas por excelencia. Alrededor de esta fecha que algunos tildan de “mágica” y otros desearían abolir, los personajes de los Reyes Magos se hacen omnipresentes, y los más pequeños e incluso los no tan pequeños volverán a embelesarse al paso de las tradicionales cabalgatas que vienen cargadas de regalos, de juguetes, de caramelos y adornadas con la luminosidad, la vistosidad, el fulgor, el centelleo, la atracción, el destello de fuegos artificiales, el resonar de armonías propias e idóneas que causan la admiración, de los concurrentes al gran espectáculo de esta noche de nervios, de la ilusión, de la felicidad, de la fantasía, de la esperanza, de la magia, de la gran alegría en que los rostros infantiles revelan mil aspavientos ante tan sorprendente recreación esperada con ansia incontrolada.
En este día de la noche de Reyes quisiera que no haya un niño sin juguetes, sin  una sonrisa de felicidad, una palabra de afecto, una mirada de ternura, una esperanza para mañana, un beso de cariño, una ilusión alcanzada, un querer verdadero, un consuelo grato, un nuevo amanecer lleno de paz, de esperanza, de futuro, de justicia y felicidad.
En este día de la noche de Reyes cualquier puede convertirse en rey si sabe dejar esas palabras tiernas, esas palabras amables, esas palabras sencillas, esas palabras cariñosas llenas de profunda esperanza que todos necesitamos.

miércoles, 4 de enero de 2017

SU PRIMER CUMPLEAÑOS

Decir diciembre es sinónimo de frio, de lluvia, de invierno, de abrigo, de Navidad, de planificar las ya consolidadas, para algunos, “vacaciones de invierno”. Decir diciembre es sinónimo de calles de pueblos y ciudades engalanadas con luces de mil colores para festejar estas tradicionales fiestas navideñas y el trajín de las gentes es palpable y evidente en todos los lugares.
Decir diciembre, para mí, y desde hace un año, tiene un carácter muy significativo y en especial el día treinta, penúltimo día del año y es que en ese día nació mi segundo nieto, Pablo. En esta ocasión hemos celebrado su primer año entre nosotros y como no podía ser de otra forma, me desplacé a Barcelona para festejar el evento. Esta vez, muy a mi pesar, iba solo porque las dolencias que afectan a mi consorte aun no le permiten hacer una vida “normal”, pero con la generosidad y el cariño que le caracteriza “me obligó” a hacer este viaje. “Tú no puedes faltar” me dijo, y con la consiguiente añoranza hice el viaje esperanzado en verlos a todos y compartir momentos, que una vez más, son inolvidables.
En estos días he podido compartir todas las horas del día con Pablo, con Claudia y con mis hijos todos esos momentos cotidianos y ver cumplido mi deseo de “cogerlo en brazos”, de sentir su mano cogida a la mía ayudándolo a dar sus primeros torpes e inseguros pasos. El contacto con sus manos me hace sentir  la ilusión de un tiempo próximo en el que deseo disfrutarlo plenamente haciendo inolvidable los días vividos
Me cuesta saber manifestar lo que ha supuesto para mí este día y las horas vividas con ellos, Claudia y Pablo. Las muestras de cariño que me han manifestado han sido inenarrables e inolvidables, y que en alguna ocasión han hecho humedecer mis cansados y viejos ojos siempre atentos a su deambular por la casa, el parque,  la calle o cualquiera de los lugares donde hemos estado juntos.
Me resulta difícil narrar por escrito como he visto el cambio que ha experimentado en estos escasos cuatro meses que han transcurrido sin verlo. Me resulta difícil expresar como ya distingue la voz cuando le llamas, su continua sonrisa y esos grandes ojos azules. Me gustaría saber describir como Claudia, esa preciosa niña llena de alegría, de belleza, de ingenuidad, de cariño, de inocencia, de vitalidad, de imaginación, de energía y sobre todo de felicidad y de ternura, cuida y está pendiente de él, como le hace carantoñas, juega con él y se divierte viéndolo reír, y yo los miro y me siento pletórico, henchido, feliz,  rebosante de algo que quisiera perpetuar en el tiempo. En ese transcurrir  de los momentos que no se puede detener.
Tener conmigo a esas dos criaturas, cuidarlos, vigilarlos, jugar, cantar, reír, ver sus logros, escuchar su balbucear o sus “charlas” su algarabía e incluso sus gimoteos o llantos, en definitiva, verlos crecer, aún desde la distancia, me ha dado y transmitido vida, felicidad, júbilo, constatando que, yo, en esta familia,  ya soy el ayer y ellos el mañana, que han llegado a mi vida y se van de mi casa, que no los puedo tener en mi casa pero si en mi vida.
Pablo, muchísimas felicidades. Tú y Claudia sois parte de mi vida y el abuelito, el yayo, el abuelo, el avi os quiere mucho y desde la distancia siempre está a vuestro lado.

viernes, 16 de diciembre de 2016

NUEVA NAVIDAD

Ya están más próximas estas fechas de la Navidad, que muchos han querido anunciárnoslas con encontrar la felicidad adquiriendo cosas, cosas simples, sencillas, superfluas, vánales, inservibles, inútiles, eso sí, muy bien envueltas y presentadas para así potenciar y basar la felicidad de estos días en el tener y no en el ser. Nuevamente nos alientan, incitan, animan, exhortan a tener más cosas sin que seamos conscientes de que también, en estas fechas, así se condena a los pobres a ser más pobres y no se les consiente que tengan ‘niveles de vida dignos’ y, menos aún, semejantes a los de quienes se pavonean y se jactan de estar al servicio de todos.
Vuelvo a escribir en estas fechas y no quiero omitir lo más obvio: que el llegar a estos días me depara una gran satisfacción, alegría, felicidad y esperanza en mi dilatado trayecto humano, que en estos tiempos pasados me ha zarandeado con idas y venidas a centros hospitalarios y acompañando momento a momento a quien prometí ser inseparable en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad. Parece que ya las dolencias están remitiendo y constatamos, más evidentemente, que pronto todo será pasado.
En el mundo en el que hoy vivimos, en el momento actual, con la velocidad con que se propagan las comunicaciones y la clasificación interesada de contenidos que realizan los medios, el mensaje que proclama la Navidad corre más que nunca el riesgo de ser mermado y limitado a algunos de sus aspectos secundarios, haciéndome sentir que me levanto con el más pavoroso de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta y sin embargo el vivir, el sentirme cerca de los míos, el poder y saber que se acerca la Navidad, reaviva en mi la esperanza y el deseo de que se reparta efusivamente, entre todas las personas, mi gratitud por haberme enseñado, ayudado, acompañado para saber percibir dónde ha nacido el Salvador.
Con esperanza deseo que constatemos que el Mesías, seguramente, habrá nacido a la otra parte de la verja, del muro, de las concertinas, de las alambradas. Al lado de los que se les priva de su dignidad humana, de lo que llamamos el Tercer Mundo o el Cuarto Mundo. Seguro que habrá nacido en alguna familia de inmigrantes, de exiliados, de víctimas inocentes de las guerras, de quienes han perdido a sus seres queridos en su éxodo hacia la libertad, en los campos de refugiados, en alguna casa de acogida para transeúntes, en los comedores sociales. O tal vez en alguna familia de palestinos, allí mismo en Belén, o en cualquier zona pobre y deprimida del mundo que gobiernan mandatarios que miran hacia otro lado, mientras hay seres humanos que sufre marginación, desamparo y falta de dignidad humana.
Mientras prosigo pensando y constatando donde ha nacido el Salvador, una vez más, un año más, deseo FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO a todos vosotros con esperanza y con una amplia sonrisa como el mejor adorno de la Navidad y porque una sonrisa y la esperanza ayudan a vivir.
Laudamus Deo